Ciudad de México.— Xin Xin, la panda gigante que desde hace 35 años habita en el Zoológico de Chapultepec, es hoy la última de su especie en toda América Latina. Nacida en México como parte de un exitoso programa de reproducción iniciado en 1975, su historia simboliza el cierre de una era para la conservación de estos animales en el país.
El cuidador Joel Frías, quien la atiende desde hace 25 años, ha sido testigo de su crecimiento y envejecimiento. “Ya nos ha dado 35 años bien vividos”, asegura, mientras describe la rutina diaria de revisiones, alimentación y ejercicios que permiten monitorear su salud. A pesar de que sus dientes y articulaciones muestran desgaste propio de la edad, los veterinarios destacan que Xin Xin se mantiene estable.
Los pandas gigantes tienen una esperanza de vida de 15 años en estado silvestre y de hasta 38 en cautiverio. Xin Xin, hija de la famosa Tohui, ha superado la media, pero nunca tuvo descendencia, por lo que el linaje iniciado con la llegada de Pe Pe y Ying Ying en 1975 llegará a su fin con ella.
En el mundo existen actualmente unos 2,300 ejemplares, de los cuales 500 viven en zoológicos fuera de China, gracias a programas de conservación que lograron sacarlos de la lista de especies en peligro crítico.
En Chapultepec, visitantes continúan acercándose para despedirse de Xin Xin. Admiradores como Jazmín Montoya viajaron desde Veracruz solo para verla en persona. “Aún no estamos listas para decir adiós”, comentó.
El futuro del recinto sigue siendo incierto, pues traer nuevos pandas dependería de un costoso acuerdo con China, que actualmente renta ejemplares por más de un millón de dólares anuales. Mientras tanto, el vínculo entre Xin Xin y sus cuidadores refleja la importancia de la dedicación humana en la preservación de especies.
“Si ella se va, yo también”, afirma Frías, convencido de que su vida profesional ha estado marcada por la historia de este emblemático animal, cuya presencia ha dejado huella en varias generaciones de mexicanos.